«Tanto vagar para no conservar nunca nada»
Héroes del Silencio
Hace poco fue mi cumpleaños y llevo días bostezando entre reflexión y reflexión sobre el paso del tiempo y lo complicado que es mantenerse cuerda entre la gente. Alguien me enseñó hace tiempo a reconsiderar la posición de futuro y pasado. El pasado no lo dejas atrás, lo tienes delante de las narices, la vida se rige por él. Lo que has visto, lo que ves, ya es pasado. El futuro se alimenta de lo vivido, no al revés. El futuro te acecha por detrás, es imprevisible. Te da miedo vivir pero a la vez te excita no saber qué encontrarás, ni cuantos obstáculos esquivarás ni cuantos golpes te darás.
Mis emociones, a día de hoy, podrían resumirse así:
Alrededor, tres historias diferentes unidas entre sí por el hilo invisible de mi resignación, y detrás la historia que aparentaba no ser, pero es.
A la izquierda, la historia de la dejadez de quien quiere ver mundo sin detenerse en él; enfrente, la del desamparo de quien confunde la ilusión con el miedo a su propia sombra y a la derecha, la del desconsuelo de quien retiene con fuerza en su mente el desgaste que el tiempo ha dejado en él. A mi espalda, en cambio, la risa más devastadora, la sonrisa que se impone a la pena y me recuerda que mi cuerpo aún no marchita, que mi corazón todavía no está ajado y que mi piel sigue impermeable al desencanto.
Cuatro historias como puntos cardinales y, en medio, este amasijo de duda y lágrimas que, en días como hoy, soy yo.
Hay que elegir, dicen. Bien. Pues descarto lo que tengo delante. Su aire frío del norte provocó heridas que aún duelen. Miro a mi izquierda; esta será siempre torpe, irá dando bandazos sin ningún objetivo, como buena diestra que soy. Miro a mi derecha. Me quedaría siempre ahí, me siento segura aun sabiendo que mi corazón puede hacerse trizas de un segundo a otro. Todo esto es mi campo de visión, que abarca lo que ya he vivido, lo que tanto prometía y al final quedó en nada.
Sólo me queda optar por lo que hay a mi espalda y no puedo evitar esbozar una sonrisilla ingenua al imaginarlo.
P.D.: Me da apuro publicar esto a las 7 de la mañana sin haber dormido. Mañana tendré que dedicar un ratillo a limar incoherencias, seguro. Si hablar del paso del tiempo siempre es complejo, en estas condiciones no sé, no sé...

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