Durante años he visitado varias camas antes de dormir, las he imaginado, las he recordado, incluso he vuelto a sentir el sudor que compartí y he vuelto a oír los jadeos que tiempo atrás me excitaron en noches improvisadas con quien menos lo esperaba.
Es domingo por la mañana. Abro los ojos y, enredada entre tus sábanas, agarrada a un cojín inmenso, noto tu calor en mi espalda y te oigo respirar profundamente. Temo despertarte si me doy la vuelta para observarte con la luz del día, pero no puedo contener las ganas de comprobar que, realmente, eres tú quien está a mi lado. Duermes y, con las comisuras de tus labios relajadas, sonríes levemente haciendo que me sienta feliz, que vuelva a olvidar el mundo que juntos solemos maldecir en aciagas noches de insomnio.
Debo irme, el sol molesta demasiado. Me visto confundiendo primero tus pantalones con los míos. Me gustaría despertarte para que vieras lo graciosa que estoy con ellos, pero siento tanta ternura al mirarte que prefiero pensar que estarás conmigo en sueños. Te dejo mi olor por si me buscas en ellos, y una nota en el salón con las famosas palabras que tanto nos cuesta decir pero que cada vez son más comunes entre tú y yo. Aunque sabemos que es mucho más que eso, son sólo palabras, y ese pensamiento hace que el miedo a no cometer errores pasados se vaya dispersando poco a poco, el bienestar se va imponiendo con la certeza de haber encontrado lo que no buscaba, con la sorpresa de querer de ti lo que nunca había querido de nadie.
Desde que nací, tú y yo, sin conocernos pero sabiendo de nuestra existencia, hemos tenido muchos puntos de conexión, muchas maneras de estar en contacto sin estarlo, pero el azar es caprichoso y esta vez no iba a ser menos poniéndonos en un lugar común después de tantos años. ¿Por qué justo ahora? ¿Por qué cuando no queremos nos hace desearnos?
Si alguna vez tuvimos pasado, el olvido se lo llevó, igual que se llevó el deseo de camas, jadeos y sudores antiguos. Borrón y cuenta nueva con cada suspiro que doy al pensar en ti. Tantos puntos de partida como veces que miro tus ojos que, aun cerrados, parecen asustados y alegres a la vez. Tanta certeza de querer estar contigo como besos que te doy. Tanta música que escuchar, tantas cosas por hacer, por sentir , por imaginar y por vivir a tu lado…

0 miau(s):
Publicar un comentario en la entrada